Padre no es aquel

Padre no es aquel

Un padre no es aquel que habla fuerte en casa, ni mucho menos al que le sirven más comida en la cena. Es aquel que sin hablar educa a sus hijos con hechos ejemplares, con su forma de actuar, de tratar a los demás, y el que da de su porción de la cena, al que necesita de un bocado.

Un padre no es aquel que trae los alimentos al hogar por que sea su responsabilidad, ni aquel que tiene autoridad maltratando a sus hijos pegándoles con lo que encuentre. Es aquel que con satisfacción compra abundantemente los alimentos pensando siempre en el bienestar de todos y aunque siendo su responsabilidad no dice a sus hijos: “Yo mando acá porque traigo la comida” y cuando sus pequeños se equivocan o cometen error, no desabrocha de su cintura la correa más gruesa, pues los aconseja de no volverlo hacer.

Un padre no es aquel que tiene mucha barba, vellos en sus axilas o pies por demostrar valentía, finura o como dicen ellos “Siendo Machos”, ni mucho menos es aquel que abofetea a su esposa cada vez que le venga en gana estando totalmente ebrio. Es aquel que sin tener vellosidades en su mentón (Lampiño) muestra valentía y finura acompañando en buenas y malas situaciones a su familia, siendo el más macho para resolver problemas, enfrentándolos con responsabilidad, pues su espada es la unidad y su escudo el amor protector, es aquel que ama a su varona tratándola como vaso frágil o jarrón de porcelana adornando el hogar con ternura y sencillez.

Un padre no es aquel que tiene aventuras pasionales y sabiendo que su pareja está embarazada huye, abandonando su obligación porque se le ha arruinado la vida, ni es aquel que dice a sus hijos “No son míos, son adoptados”. Es aquel que solo tiene una mujer, le respeta y al saber que va a ser padre le da un gozo de tal forma que llora de alegría por tener un nuevo ser, sintiendo que la vida le ha sonreído, es aquel que aunque no tenga hijos adopta uno y nunca le dice: eres de otro, pues lo quiere como si fuera suyo.

Desearía incansablemente que en el planeta hubieran tales padres que describo, amigables, confidentes, llenos de valores. No solo algunos pudiéndose contar con los dedos de la mano, sino, a mil por uno, es decir, de cada mil padres buenos uno sea inapropiado de tal forma que esos miles den ejemplo al uno para que cambie su forma de ver el mundo.

Santiago Pualho.

radior

radior

Suscribete


Suscribete


En el momento
Judicializado auxiliar de enfermería por presunto abuso sexual de una paciente
X