Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos son algunos de los primeros en pronunciarse tras el golpe de Estado del Ejército, que declaró el estado de emergencia por un año y detuvo a la consejera de estado del país del sudeste asiático, Aung San Suu Kyi, el presidente, Win Myint, y otros altos funcionarios del gobierno.

Líderes políticos de varios países pidieron la puesta en libertad de los detenidos y el restablecimiento del proceso democrático en el país.

El secretario de Estado Antony Blinken: “Hacemos un llamamiento a los líderes militares de Myanmar para que liberen a todos los funcionarios gubernamentales y líderes de la sociedad civil y respeten la voluntad del pueblo de Myanmar expresada en elecciones democráticas”.

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Por radior

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